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La dieta más adecuada después de aplicar el método POSE

La Dieta Más Adecuada Después De Aplicar El Método POSE

La dieta progresiva introduce poco a poco los alimentos sólidos respetando el tiempo necesario para una óptima recuperación.

CARLOS GALANTE, Nutricionista en la Unidad de Endoscopia de la Obesidad y Coach Nutricional.

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¿EN QUÉ CONSISTE EL MÉTODO POSE?

El método POSE consiste en llevar a cabo una reducción de entre el 20-30% de la capacidad del estómago mediante plicaturas internas. Es un método definitivo, no reversible, que resulta adecuado para pacientes con un IMC (índice de masa corporal) de 30-40 Kg/m2 que hayan tratado de perder peso con otros métodos, sin obtener buenos resultados.

(Para más información consulta MÉTODO POSE.)

¿QUÉ DEBO COMER TRAS LA INTERVENCIÓN?

Tras la intervención deberás llevar una dieta progresiva, es decir, empezarás con una dieta líquida, para seguir con una semilíquida, blanda y dieta saludable con todos los grupos de alimentos. Vamos a hablar de cada una de estas fases.

FASE 1: DIETA LÍQUIDA INMEDIATA

Durante los primeros dos días, es posible que notes sensación de náuseas, vómitos y molestia estomacal. Para evitar la perdida de líquidos y nutrientes importantes durante este periodo de tiempo se ingerirán tan solo alimentos de consistencia líquida –caldos, bebidas isotónicas, infusiones–, con una temperatura ni muy fría ni muy caliente, a pequeños sorbos y siempre cada 10 minutos después del vómito, con el fin de reponer los líquidos perdidos.

FASE 2: DIETA SEMI-LÍQUIDA

A partir del tercer día y durante 5 días, deberás de llevar una dieta de consistencia líquida-cremosa, en la que se incluyen alimentos como zumos sin azúcares, leche, bebidas vegetales, yogur líquido, caldos desgrasados o vegetales y cremas suaves. Además, para que adquieras el aporte de proteínas correcto, deberás complementar la alimentación con dos batidos substitutivos al día.

FASE 3: DIETA BLANDA

Durante la segunda semana, tras la intervención, y en las dos próximas y según tu tolerancia, podrás incluir alimentos sólidos y blandos, cocinados de manera suave, para que el estómago vaya trabajando más en el proceso de digestión. Sobre todo, conviene empezar por la correcta masticación de los alimentos.

Durante esta fase, evitarás los alimentos crudos y ricos en fibra. Por lo tanto, se pueden introducir alimentos como quesos frescos y semicurados, huevos, pescado, verduras cocinadas sin triturar, pan tostado, arroz o pasta, patata, frutas maduras sin piel y carne, aunque mejor si está picada o en forma de hamburguesas y albóndigas caseras.

FASE 4: DIETA SALUDABLE

Si toleras correctamente la última fase, es el momento de dar el gran paso hacia una alimentación saludable, que sea completa, equilibrada y sobre todo satisfactoria.

Aquí ya puedes incluir verduras de todo tipo, incluso las más fibrosas como espárragos y alcachofas. También pueden incluir las verduras crudas, ensaladas, frutas sin pelar, frutos secos, frutos deshidratados, todo tipo de pescado y mariscos, carnes, huevos, lácteos y legumbres.

(Para más información, puedes consultar la entrada de Dieta equilibrada.)

 

Fotografía de rawpixel.com – www.freepik.es

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